Tras el éxito
de William Grant, varias destilerías surgieron por la zona
y Grant respondió comprando más tierras y derechos
sobre el agua hasta que en 1892, este antiguo empleado del Duque
de Fife, pasó a ser propietario de su propio castillo convirtiéndolo
en su segunda destilería y contratando más personal.
Aún hoy es la única destilería de las tierras altas
que cultiva su propia cebada.
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