Cuando llegó la
Gran Guerra la compañía ya tenía mas de 60
delegaciones en 30 países. El conflicto afectó gravemente
al negocio del whisky no solo por interrumpir el comercio sino
porque en 1915 el gobierno del Reino Unido aprobó dos leyes
muy perjudiciales para esta industria: la primera fue “la
orden de no invitar” prohibiendo invitar a beber a alguien
en público (supuestamente para ayudar a los oficiales del
ejército peor pagados), la segunda “el acta de alcohol
inmaduro” exigía que todo el whisky envejeciera durante
dos años antes de ser puesto a la venta (aumentando posteriormente
este periodo a tres años). Esta medida provocó la
quiebra de las compañías dedicadas exclusivamente
a licores jóvenes.
Durante los años 1916 y 1917 el gobierno desvió el suministro
de grano hacia la fabricación de explosivos y cerveza (medida
política pero poco práctica) y la compañía William
Grant & Sons tuvo que detener completamente la producción
de destilados en el año 1917 sin poder reanudarla hasta mayo de
1919. |