Al final de la Gran
Guerra se produjo una sorprendente reacción con la denominada
Prohibición General, más severa todavía en
Estados Unidos desde 1919.
Esta medida, que generó un gran movimiento clandestino en tabernas,
contrabando, actividades mafiosas y producción ilícita
de licor, no fue revocada hasta el 1933.
A principios de los años 20 otros países se sumaron a la
prohibición como Bélgica, Rusia, Finlandia (hasta 1932),
Noruega (hasta 1927), Suecia y siete provincias de Canadá (hasta
1924). Incluso Escocia, santuario del whisky, introdujo la “opción
local” en 1920 por la que los distritos podían declararse
a si mismos como “secos”. Las ventas cayeron en picado, y
sólo seis destilerías se mantuvieron abiertas (Glenfiddich
y Balvenie entre ellas).
Cuando William Grant falleció el 5 de enero de 1923 a la edad
de 83 años, lo hizo con la certeza de que había creado
una compañía internacionalmente respetada, un negocio próspero
y popular. |